Características Técnicas

Consejos de colocación

Nuestra Cerámica

Las baldosas cerámicas son placas de poco grosor, generalmente uti­li­zadas para revestimiento de suelos y paredes, fabricadas a partir de composiciones de arcillas y otras materias primas inorgánicas, que se someten a molienda y/o amasado, se moldean y seguidamente son secadas y cocidas a tem­pe­ratura su­fi­cien­te­mente para que adquieran establemente las propiedades requeridas.
Las baldosas prensadas en seco constituyen el grupo B.
El esmalte es una cubierta vitrificada por cocción y fuertemente adherida a la cara vista del soporte. Tiene una composición diferente al soporte y en nuestro caso de monococción se aplica sobre el soporte en crudo antes de la única cocción, constituyendo así la baldosa esmaltada (GL).
La porosidad de las baldosas cerámicas se expresa por el por­cen­taje de absorción de agua sobre el peso total de la baldosa, medido según ensayo normalizado. La porosidad guarda relación próxima con algunas de las res­tan­tes ca­rac­terís­ticas de las baldosas cerámicas. Además la absorción implica otra cla­si­fi­ca­ción:

GRUPO BIII
Baldosas cerámicas con absorción de agua alta por encima del 10%. Sus características los hacen particularmente adecuados para re­ves­ti­mien­tos de paredes interiores en locales comerciales o residenciales.
El soporte llamado bizcocho, puede ser de color blanco, claro, ocre, pardo, rojizo y variantes, sin que el color afecte por si a las cualidades del producto.
Clasificación normativa:
grupo BIII, GL, de las normas ISO 13006 Y UNE-EN 14111, Anexo L.

GRUPO BIIa
Baldosas cerámicas con absorción de agua media-baja entre el 3 y 6%. Sus características los hacen adecuados para suelos interiores en locales co­mer­ciales o residenciales.
El soporte puede ser de color blanco, claro, ocre, pardo, rojizo y variantes, sin que el color afecte a las cualidades del producto.
Clasificación normativa:
grupo BIIa, GL, de las normas ISO 13006 Y UNE-EN 14111, Anexo H.

Características Técnicas

DIMENSIONES
Las dimensiones determinan las características dimensionales y de aspecto superficial, que consiste en medir sobre una muestra de 10 baldosas, la longitud, anchura, grosor, rectitud de lados, ortogonalidad y planitud de superficie (curvatura central, cur­va­tura lateral y alabeo).
A estos efectos es útil tener presentes las siguientes definiciones:
Medida nominal: utilizada para designar el producto.
Medida de fabricación: es la prevista para la fabricación de la baldosa.
Medida real: es la resultante de la medición de las probetas hechas según la norma citada.
Calibre: cada uno de los intervalos, usualmente tres de igual amplitud, que el fabricante defina para agrupar las baldosas de una misma medida nominal cuyas diferencias de medidas reales sean prác­ti­ca­men­te irre­le­vantes.

ABSORCIÓN DE AGUA
La absorción de agua es una me­di­da de la porosidad del soporte cerá­mico. Indica la cantidad de agua que absorben las piezas, su­mergidas a ebu­lli­ción durante un tiempo. Se expresa en % de agua absorbida respecto a la masa en seco de las piezas.

RESISTENCIA A FLEXIÓN. FUERZA DE ROTURA
Consiste en determinar sobre una muestra en las condiciones de la norma la carga de rotura en N, ne­cesaria para romper la baldosa. .
La carga de rotura es aplicable a suelos por acuerdo según su uso, y varia en función del soporte. La resistencia a flexión para re­ves­ti­mientos es solo obligada para bal­dosas en techos sus­pen­didos.

DETERMINACIÓN DE LA RESISTENCIA A LA ABRASIÓN
Consiste en someter la superficie de las piezas a la acción de una carga abrasiva.
Tras el ensayo se evalúa vi­sual­men­te las piezas determinándose la etapa más baja en la que se apre­cia cambio de aspecto de la superficie en­sa­yada.

RESISTENCIA AL CHOQUE TÉRMICO
Determinación de si la baldosa soporta sin problemas elevadas tem­pe­ra­tu­ras, todas las baldosas cumplen con esta característica por su naturaleza inerte.
Se determina sometiendo la bal­do­sa entera a 10 ciclos de va­ria­ción de temperatura entre 15 ºC y 145ºC.

RESISTENCIA AL CUARTEO
Determinación de la resistencia a la formación de fisuras so­me­tien­do las baldosas enteras a vapor, a alta presión en autoclave, y des­pués exa­minán­dolas en busca de fisuras tras la aplicación de un tinte.

RESISTENCIA A LA HELADA
Importante para la colocación en exteriores en climas fríos estudia el ­com­portamiento de la baldosa a ciclos de hielo-deshielo tras ser im­preg­nada con agua.

RESISTENCIA A LAS MANCHAS
Mantener en contacto la su­per­fi­cie con diversas soluciones de en­sayo según norma, a continuación aplicar también según norma dis­tintos métodos de limpieza, se es­tablece una clasificación para de­terminar cambios irre­ver­si­bles de aspecto; desde: clase 1 cuando la man­cha persiste hasta clase 5 cuando la man­cha es eliminada con agua co­rriente caliente y secado con ga­mu­za.

RESISTENCIA QUÍMICA
A productos domésticos de lim­pie­za, ácidos y álcalis. Aplicación sobre la superficie de cada reac­ti­vo durante un tiempo. El re­sul­ta­do se clasifica de mayor a menor resistencia en:
A sin efecto visible.
B clara modificación de aspecto.
C perdida parcial o completa de la superficie original.

Consejos de colocación

Durante el proceso de colocación y concretamente en los modelos claros, si se mojan las piezas abundantemente, estas pueden variar en tono, este efecto desaparece volviendo a su apariencia original en el momento se seca el material.

JUNTAS DE COLOCACIÓN
La junta de colocación es la separación que se deja entre todas las baldosas cerámicas contiguas, ya sea intencionadamente por razones funcionales o estéticas, ya sea por la necesidad de compensar sus desviaciones di­men­sionales.
En líneas generales se considera la colocación con junta cuando la separación entre baldosas es igual o mayor a 3 mm y con junta mínima cuando es menor. En todo caso no se recomienda hacer la colocación con separación inferior a 1.5 mm.
Las ventajas de la utilización de la junta son varias: técnicas (absorben las deformaciones producidas por el soporte), estética (realzando la belleza de la baldosa cerámica, además existen variedad de ellas de­pen­diendo del tipo de baldosa).
Por todas estas razones cerámicas Noor aconseja la colocación de su pa­vi­men­to con junta superior a 3 mm.
Características dimensionales para colocación con junta mínima según UNE-EN ISO 10545-2. El material debe colocarse con junta continua, si se coloca trabado como máximo se hará al 20%.

USO Y MANTENIMIENTO
En general, los revestimientos cerámicos se caracterizan por ser uno de los materiales que presentan mayor facilidad de uso y menos re­que­ri­mien­tos de man­te­ni­miento por su facilidad de limpieza. .
Debido a la naturaleza de su superficie, los materiales cerámicos evitan los fenómenos de adherencia, y si esta se produce me­dian­te un vehículo in­ter­medio (grasa, etc…), es fácilmente eli­mi­nado por lavado con una solución diluida de detergente comercial.

LIMPIEZA INICIAL AL FINALIZAR LA OBRA
Una vez concluidas las operaciones de colocación y rejuntado, la su­per­ficie del material cerámico suele presentar restos de cemento en forma de película o pequeñas acumulaciones. En la mayoría de los casos basta la limpieza con una solución ácida diluida (Ej. vinagre comercial) para eliminar dichos restos. Existen además, productos comerciales es­pe­cífi­cos para la limpieza de cemento, pero deben usarse con precaución ya que normalmente pre­sen­tan concentraciones de ácido más elevadas.

Como norma general, siempre deben tenerse en cuenta las si­guien­tes precauciones:
– nunca debe efectuarse una limpieza ácida sobre revestimientos recién colocados.
– es conveniente impregnar la superficie con agua limpia pre­via­mente a cualquier tratamiento químico, para prevenir la posible absorción de los agentes utilizados por el material de rejuntado, y por el soporte cerámico y aclarar con agua inmediatamente después de su tratamiento, para eliminar los restos de productos químicos.
– este tipo de operaciones deben ser realizadas por personal ex­pe­ri­men­ta­do, teniendo en cuenta las características del re­ves­timiento y las re­co­men­da­ciones del fabricante.
– evitar abrasivos, golpes y punzonamientos que puedan rayar romper o deteriorar la superficie del suelo.
– evitar el contacto con productos que deterioren su superficie. A este respecto pueden considerarse incluidos productos como ácidos fuer­tes (salfuman).
Mantenimiento. Las operaciones de mantenimiento, casos ha­bi­tuales, consistirán en la limpieza periódica mediante un lavado con agua o una solución diluida de detergente, siendo sufi ciente para devolver al re­ves­timiento sus características originales.
La aparición de manchas negras o verduscas, normalmente se debe a la aparición de hongos por existencia de humedad en el recubrimiento. Para eliminarse se debe limpiar, lo más pronto posible, con lejía do­més­tica (comprobar previamente su efecto sobre una baldosa). Se debe identificar y eliminar las causas de la humedad.
Reposición. Al concluir la obra, es conveniente que el propietario disponga de una reserva de cada tipo de revestimiento, equi­va­lente al uno por ciento (1%) del material colocado, para posibles reposiciones. .
Las reparaciones del revestimiento o sus materiales com­po­nen­tes, ya sea por deterioro u otras causas, se realizarán con los mismos ma­te­ria­les utilizados en el original.
Limpieza extraordinaria de manchas e incrustaciones. En algunas oca­siones, algunos productos que son colorantes enérgicos, pueden de­rra­marse o entrar en contacto de forma fortuita con la superficie del re­ves­timiento produciendo manchas o in­crus­ta­ciones que no pueden ser eliminadas mediante las operaciones de limpieza.
En estos casos debe recurrirse a la utilización de agentes de limpieza y procedimientos específicos, cuya elección debe rea­lizarse con pre­cau­ción y teniendo en cuenta el tipo de re­ves­ti­mien­to y la naturaleza de la mancha. Es recomendable antes de intentar eliminar una mancha con un pro­ce­di­mien­to enérgico, comprobar su efecto sobre la superficie del revestimiento y el material de rejuntado para prevenir degradaciones químicas o acciones mecánicas que pueden deteriorar aun más el estado de la instalación.
En la mayoría de los casos, la utilización de productos domésticos es suficiente para eliminar los tipos de manchas más habituales.